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Durante veinte años Shell ha vertido sustancias químicas en el estado federal brasileño São Paulo. La compañía producía pesticidas y tenía un almacén para productos petroleros en Vila Carioca y Paulinia. De esta manera ha estado contaminando el suelo y las aguas subterráneas, lo que ha causado problemas sanitarios para los trabajadores y vecinos. Resultaron tener altas concentraciones de metales pesados y pesticidas en la sangre. En enero del 2005 el juez intimó a Shell a detener el vertido de residuos químicos y limpiar fuentes de agua potable de sustancias tóxicas. Pero la compañía petrolera, hasta el día de hoy, declina toda responsabilidad por los problemas sanitarios de (ex)trabajadores.
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